Con palabras que del alma brotan, puras y generosas,
habla del sufrir humano, del dolor que nos acosa,
mas en cada verso clama: "¡El amor es la gran cosa!"
*El amor no busca el yo, sino el tú en cada rosa,*
*da sin esperar retorno, en cada acto se desposa.*
*Dios es amor, en el dar y recibir se goza,*
*en cada gesto de amor, Su presencia se reposa.*
Si con amor se viviera, cada interacción preciosa,
sería Dios entre nosotros, una fuerza poderosa.
El deseo más divino, en cada corazón se aloja,
hacer todo con amor, la misión más gloriosa.
Servir con cariño y ternura, la llamada más hermosa,
requiere fuerza del alma, para la lucha victoriosa.
Echar fuera lo que estorba, la plaga peligrosa,
que como a los árboles viejos, nos roba la vida gozosa.
La ira, la lujuria, y la envidia caprichosa,
la pereza, la avaricia, y la gula engañosa,
la mentira, la opresión, y el abuso que reposa,
son las plagas que al alma, destruyen y son penosas.
La tendencia a lo fácil, a la ruta más mullida,
nos aleja del camino, de la verdad escondida.
Es el sacrificio y el dolor, la senda elegida,
que a la gloria nos conduce, a la vida prometida.
Jesús, con amor, su cruz ha cargado,
y amó el camino al calvario, por nosotros ha trazado.
Es el sendero del sufrir, por el amor santificado,
para alcanzar la gloria, por el sentido iluminado.
Creados para amar, para servir consagrado,
la vida que a Dios pertenece, por amor es regalado.
En el sufrimiento encuentra, el amor más elevado.